lunes, 8 de junio de 2015

Hoy quisiera...

  Quien pudiera imaginar un alma luminosa, capaz de caminar sobre las aguas, sobre el cielo y la bruma más tenue con la misma facilidad. Quien pudiera desprenderse de su propia carne para convertirse en esa alma. ¿A dónde iría? Quizás avanzaría en línea recta, me desviaría de la curva natural de la Tierra para perderme entre los astros, maravillar mi conciencia con las maravillas que encierran las galaxias en cada una de los estrellas, sus planetas, sus lunas, incluso sus agujeros negros. 
   Hoy quisiera ser esa alma etérea que ya no puede ser herida, porque se ha despojado a sí misma de todo temor, de toda tragedia, de todo dolor. Aislada en el inmenso cosmos, solitaria y fría, fugaz y eterna.