viernes, 25 de octubre de 2013

El castillo carmesí

 Nueva página del diario. Para, hoy: El castillo Carmesí, image originalmente fue para probar si sería capaz de ilustrar edificaciones, en lugar de solo personas, y aunque lo dejé abandonado por un tiempo, después volví con más fuerza para terminarlo en tiempo récord. Al menos yo estoy bastante feliz con el resultado, aunque me falta un poco de imaginación para hacer castillos en particular.
 image Mientras lo hacía, traté de imaginar qué tipo de gente viviría en él, cuántas y cómo podrían ser las habitaciones, cómo se entra y quiénes podrían hacerlo. Me lo planteé como un lugar grande, interminable, misterioso y sobre todo, muy antiguo, aunque permaneciera siempre como recién inaugurado.
  Hecho a lápiz, repasado y sombreado con birome negra y coloreado con mis fieles pinturitas F-C. Hoja de 32cm x 47cm, ¡Interminable!.

Con esto me despido hasta el próximo recorte de mi diario, ¿sí? Suerte y saludos para todos


 "De la base rocosa de alguna isla sin nombre ni ubicación, se elevan las imponentes murallas del 'Castillo Carmesí': una construcción atemporal, majestuosa, hermética, que habría sido hogar de numerosas generaciones de magos, brujas y hechiceros. 
  De esas generaciones ya nada queda. Ya todo se lo ha llevado el tiempo. Ni la música de alegres fiestas, ni las voces de señores y criados, ni los lamentos de los prisioneros esclavos que poblaban las mazmorras, ni los gritos penetrantes de las doncellas que escapaban de los fantasmas.
  En un cuarto aislado, más allá del pasillo, una mariposa revolotea cerca de un cráneo. En las paredes, los cuadros exhiben los retratos de los señores. El cuadro final, el de la última integrante de la familia, la última princesa poseedora de una magia especial mira con melancolía desde el lienzo. Su corona yace en el piso a pocos metros.
  Cae la noche y las luces se encienden. La música llena con alegría cada rincón del castillo mientras los fantasmas llenan la pista de baile.
  Afuera, las olas también danzan, golpeando las pareces de roca, llenando de sal y pequeños crustáceos los adoquines milenarios.
  El sol traerá consigo en la mañana, la quietud y el silencio, y cubrirá con polvo y olvido todo lo que antes resplandecía, así lo dicta la maldición del Castillo Carmesí"

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