Hola, por fin decidí volver a escribir después de un tiempo de malestares (que aún perduran, pero ya me acostumbré, no es nada grave... creo) y un par de aventuras que incluyeron cambios de ánimo constantes, viajes al médico y... la verdadera razón por la que decidí escribir esta entrada. Es más que nada porque es algo bastante destacado desde mi punto de vista, uno no va al hospital a hacer amigos, pero a veces las cosas suceden por alguna razón que escapa a nuestra voluntad, y en este caso lo que sucedió me hizo feliz y me pareció lindo asentarlo en el diario. Empieza así:
Hace más de un mes que yo venía sintiendo varias molestias que atribuí a una enfermedad digestiva, ya que son muy comunes en esta época del año, por lo que estaba convencida de que pasaría pronto. Sin embargo no fue así, y terminé consultando mi estado con una médica a unas cuadras de mi casa, quien me recomendó que siguiera comiendo cosas livianas, y sobre todo frutas y verduras. El tiempo siguió pasando y las cosas aún estaban lejos de mejorar así que terminamos viajando a uno de los hospitales de la zona, donde creí que encontraría una respuesta a la pregunta "¡¿Por qué me duele todo y qué tengo que hacer para curarme de una vez?!".
Así que ahí estábamos, mis padres, la gente que esperaba ser atendida, y yo. En la misma sala de espera había otra chica con su madre, a simple vista me llamó la atención lo delgada que era aparte de ser bastante alta, pero nada demasiado especial (con esto quiero decir que era una persona normal, como todos los que esperábamos ser atendidos).
ijeron que sería necesario tomar un litro de agua antes de hacerme la ecografía que necesitaba, y que la había hecho reír. Ahí descubrí que era una chica agradable, y esto se acentuó por la sensación de camaradería que se genera entre personas que, resignadas, deben seguir las indicaciones de los médicos y sobrevivir a la lentitud de todos los procesos relacionados con resultados de laboratorios, autorizaciones de un montón de papeles y demás. Todos estábamos en la misma situación, pero entre ella y yo era un poco diferente, tal vez porque tenemos la misma edad, no sé. Como dije, hay cosas que escapan a nuestra voluntad, o a nuestro control. Lo cierto es que aún después de separarnos cuando tuve que abandonar la sala y ella también, volvimos a encontrarnos varias veces más, tanto dentro como fuera del hospital.
Hablamos varias veces, me enteré de que aunque los dolores que teníamos eran muy parecidos, las causas eran diferentes. Además, tuvimos tiempo de cambiar algunos datos como para seguir en contacto y de hecho, tuvimos la oportunidad de hablar por teléfono y por chat. Tengo confianza en que esta amistad va a durar bastante, ojalá no me equivoque.
De toda esta experiencia me llevo lo siguiente: los amigos están en todas partes, no sé si la vida/ el destino/ Dios/ lo que sea/ quien sea me puso ahí para acompañarla a ella y alegrarle el día (yo era la única que sonreía en la sala de espera.. a veces no me doy cuenta, será que a veces me pierdo en mis pensamientos, lejos de la realidad) o si ella estaba ahí para acompañarme a mí. En cualquier caso no podría estar menos que feliz por esa coincidencia, ya que el día habría sido mucho más ordinario sin "mi amiga del hospital" (¡Gracias Brisa!)
Ah, y me olvidaba. Después de pasar seis horas dentro del hospital y ser revisada por varios doctores, me dieron algunos medicamentos que deberían solucionar mi problema. Todo esto sucedió hace exactamente una semana y aún sigo sin ver resultados. A seguir esperando, aunque de cualquier manera, el tratamiento recién está comenzando.
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