martes, 28 de enero de 2014

Lolita de corazón

   Esta entrada no es más que solo una opinión propia acerca de un tema sobre el que leí en My Lolita Style, y trata sobre si existe una "lolita de corazón" que vendría a ser, desde mi punto de vista, una chica que se identifica con los valores que transmite el lolita y que tiene deseos de vestirse como tal pero que por algún impedimento (de cualquier índole) no puede hacerlo. Hay ciertas posturas en las que estoy de acuerdo con la opinión que aparecía en la página, como la que plantea que el lolita es una moda, por lo que sólo es lolita quien viste la ropa adecuada (sea de marca o handmade) sumado al hecho de que como complemento, esta ropa debe ser usada con mucha frecuencia, preferentemente en la vida diaria también. Además postula que el "lolita de corazón" es solo una etapa que no dura eternamente, pues se entiende que de apoco aquella chica que solo puede anhelar convertirse en lolita de apoco superará los obstáculos para empezar a adquirir prendas y "subir de nivel" y convertirse en una en toda regla. 
   Por otro lado, dice que el lolita es una moda, o un concepto meramente estético, y como no defiende ningún tipo de ideología el vestir de manera lolitosa sería el único requisito para ser considerada lolita. A esto le suma la necesidad de seguir tendencias, noticias y eventos ligados al movimiento aparte de la constancia en el vestir. Con estas cosas estoy de acuerdo también pero hasta un cierto punto: 
_ En primer lugar, el lolita nace como un movimiento social, cultural, ideológico Y estético en base a otro movimiento feminista por el cual las muchachas japonesas se rebelaban contra la sociedad japonesa tradicionalista y convencional que las arrinconaba en el papel de ama de casa, buena madre y (sobre todo) buena esposa. Aquí es donde entra en juego el cambio en cuanto a la manera de vestir y de pensar, y el lolita se convierte en un refugio en el que las mujeres encuentran la libertad necesaria como para mostrarse al mundo tal cual son, y buscar su propia identidad a través de una imagen bella, femenina, inocente, inspirada en las épocas del Renacimiento y el Rococó. 
   Podríamos agregar el hecho de que todo cambio cultural nace de un cambio en las ideas, en la manera de percibir el mundo, por lo que sin estas ideas revolucionarias las mujeres japonesas nunca habrían sentido la necesidad de un nuevo estilo de vida o de rebelarse contra el machismo.
_ Las lolitas son muchachas fuertes, libres, con otra visión de la vida y que buscan la belleza para sí mismas y para su entorno. El lolita es arte, es magia, belleza y felicidad. Por eso para ser una lolita el requisito principal es el estar preparada espiritualmente, y perseguir esos ideales desde la humildad, la jovialidad, la paciencia y la femineidad  porque la imagen que uno presenta exteriormente no es más que una traducción materializada del interior de la persona. Para vestirse como una lolita primero hay que desearlo, mentalizarse y fortalecerse. Una "lolita de corazón" es como una oruga que espera convertirse en mariposa. 
_ En cuanto a la constancia, quien escribió esa columna admite la dificultad de vestir como toda una lolita de pies a cabeza las 24 horas del día, para trabajar fuera de casa, o en la misma casa, sin contar lo complicado que resulta resistir las inclemencias del clima (sobre todo las altas temperaturas y el viento) y las opiniones ajenas. Creo que parte de la belleza del lolita yace en el esfuerzo que invierte una para vestirse como tal a pesar de todo. Sin embargo se comprende que se viste siempre que se puede. Esta falta de practicidad a la hora de ponerse un vestido pomposo (y sí, todo lo que comprende un coordinado completo) podría quedar "contemplada" por la constancia a la hora de seguir tendencias y participar en actividades de las comunidades lolitas locales o informarse sobre las idas y vueltas dentro del movimiento, sumado al conocimiento de personalidades icónicas y relevantes en las pasarelas, la literatura, etc.. 
   Haciendo un repaso podría decir que el ser lolita tiene muchas exigencias: manejarse como una dama sin dejar de ser una misma (después de todo, la amabilidad o los buenos valores se tienen no por ser lolita, sino por ser una persona educada que respeta a los demás); vestir ropa lolita tanto como se pueda (brand/handmade, con la satisfacción y la alegría que eso da); tener al menos un mínimo conocimiento histórico del movimiento, de marcas, de representantes internacionales del lolita; tener la voluntad que se requiere para superar los obstáculos para realizar las metas que una se propone y estar siempre dispuesta a aprender algo nuevo para ser mejor cada día. Por supuesto esas son algunas, y cada una es libre de manejarse como quiere pero sin apartarse demasiado del paradigma inicial. Diría que el lolita tiene la cara espiritual/interior que sustenta a la parte material/exterior, y que se necesitan mutuamente, ya que una niña con un súper coordinado no es lolita si no lo lleva adecuadamente o no tiene interés en nada del movimiento y una niña con un corazón de oro no es una lolita completa si no se viste como la moda lo indica. 
   Así que... ser "lolita de corazón" es posible siempre que exista ese anhelo de avanzar, es solo una etapa pasajera que puede mantenerse pero no eternamente, y que una vez superada no puede volverse atrás (aunque tampoco se quiere). Una lolita de corazón es una guerrera sin su armadura, una lolita incompleta pero en potencia, es... una lolita esencial pero no material. A esta categoría se sumarían aquellas chicas que ya son lolitas pero que van vestidas de civil por cualquiera de las dificultades antes mencionadas.
   Resumiendo, mi opinión sería que sí es posible ser "lolita de corazón", pero bajo ciertas condiciones, y solo temporalmente.
   Por supuesto, aceptaría cualquier recomendación o crítica, solo es una opinión que tengo y que definitivamente puede ser enriquecida con los conocimientos o recomendaciones de otras lolitas o "lolitas de corazón". Yo por mi parte, tengo el sueño de ser una lolita completa algún día aunque conservo ciertos temores, pero no creo poder entrar en la categoría que le da título a esta entrada, todavía no. ¡Pero sigo soñando!

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