Ahora ¿qué me queda?¿qué nos queda? Es obvio que el reloj se detuvo y el momento de tu partida se definió en ese mismo instante. Es verdad, ya nada queda. Nada, salvo el recuerdo de esos momentos en que no pensábamos sino en el presente, entregándole tanto al futuro incierto como para no aburrirnos jamás. Nosotros, dos simples humanos en busca de la felicidad cuyas vidas fueron unidas por alguna fuerza superior, entregados al placer de su mutua compañía, creyéndose eternos, confiando en lo que aún no existe para después despertar de golpe. Despertar en la dura realidad teñida por el blanco y el negro, hundida en el silencio de unos corazones que ya no laten.
Pero tú ya no te das cuenta de eso ¿verdad? Después de todo, te fuiste sin mí. ¿Por qué decidiste ir en soledad?¿Acaso ya no confiabas en mi lealtad? Aún si sé que no vuelves, seguirás en mi memoria. Una vida como esta no se olvida tan fácilmente. Seguiré escuchándote aunque ya no hables y sintiéndote aunque no me toques, porque te arraigaste en mi corazón de manera tan profunda... porque dejaste una huella indeleble en esta alma que ahora solo puede derramar una lágrima tras otra. No podría decir cuánto duele, o si de verdad lo que siento es dolor. Será porque me niego a admitir que nuestros días terminaron, que ya no son más que una nube de polvo que se pierde en la historia de la humanidad.
Ahora, la vida que pintaste para mí se destiñe de a poco, y me pierdo en el silencio de esta triste realidad en donde sólo se escuchan mis pasos ¿A dónde me llevan?¿Estarás al final del camino? Buscaré la primavera, mientras recojo margaritas para regalarte otra vez. Las guardaré para ti si es necesario. En el silencio de este álbum las margaritas disecadasreposarán, hasta nuestro próximo encuentro.
De verdad, no sabía que nos quedaba tan poco tiempo, si tan solo lo hubiera sabido...
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