¿Por qué me haces esto?¿Por qué sientes esa necesidad de seguirme y de hacerme sentir toda esta miseria?¿Acaso he hecho algo malo? Sigo sin entenderte, sigo temiéndote y aborreciendo tu presencia. Tengo la ilusión de que algún podré destruirte con un solo pase de mi mano, y cuando lo logre perderé este miedo a la soledad. Cuando nadie más está, tú estás, y entonces es cuando no hay nadie que me escuche gritar, por eso le temo tanto a estar sola. Te escondes en mi sombra, te miro y me miras y entonces es cuando siento esta angustia. Y mi alma se convierte en vidrio, se rompe y cae en forma de cristales que se clavan en mi cuerpo, y hacen brotar la sangre desde adentro. Y tú miras, solo miras con tus ojos huecos mientras sonríes con satisfacción. Y aunque trate de huir, a donde voy estás, y tras de mí tus pasos se oyen dejando un eco insoportable, inexplicablemente invasivo. ¿Cuándo terminará la condena?¿Me seguirás al otro mundo? Con el tiempo lo sabré.
Bienvenidos, damas y caballeros, a mi blog. Aquí es donde comparto con ustedes los frutos de mi tormentosa imaginación, siéntase libres de comentar y recomendar lo que aquí lean, o dejarme algún consejo. Desde ya, querido lector o lectora ¡Gracias por leer mi diario!
martes, 28 de enero de 2014
El seguidor
¿Por qué me haces esto?¿Por qué sientes esa necesidad de seguirme y de hacerme sentir toda esta miseria?¿Acaso he hecho algo malo? Sigo sin entenderte, sigo temiéndote y aborreciendo tu presencia. Tengo la ilusión de que algún podré destruirte con un solo pase de mi mano, y cuando lo logre perderé este miedo a la soledad. Cuando nadie más está, tú estás, y entonces es cuando no hay nadie que me escuche gritar, por eso le temo tanto a estar sola. Te escondes en mi sombra, te miro y me miras y entonces es cuando siento esta angustia. Y mi alma se convierte en vidrio, se rompe y cae en forma de cristales que se clavan en mi cuerpo, y hacen brotar la sangre desde adentro. Y tú miras, solo miras con tus ojos huecos mientras sonríes con satisfacción. Y aunque trate de huir, a donde voy estás, y tras de mí tus pasos se oyen dejando un eco insoportable, inexplicablemente invasivo. ¿Cuándo terminará la condena?¿Me seguirás al otro mundo? Con el tiempo lo sabré.
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