Una flor en la montaña, una princesa dormida, una brisa matinal que sopla y desaparece al instante. En el fondo de mi corazón, el verano no ha llegado nunca, y dudo que llegue alguna vez.
Me parece que fue ayer que di mi última triste sonrisa, y desde la última canción han pasado varios llantos, mil tormentas. Y las rotas promesas que hoy se alejan con el viento, dieron vida a mis ojos, antaño. ¿Por qué son tan duros los golpes, tan frías las miradas, y por qué tus ojos se volvieron tan salvajes?¿Has olvidado lo que fuimos, lo que pensábamos ser? Y todo lo que dijimos, las vueltas que dimos y los caminos que seguimos. Aquel sueño que pintamos en nuestra imaginación ¿De verdad está tan lejos ahora?
Me tomé de la punta de una estrella, cerré los ojos y me dije que todo estaría bien, pues ahí estabas. Descubrí con el tiempo, que la fuerza de mis manos no era la misma, y aunque no quise soltarme, lo hice. Caí vertiginosamente, con miedo, y te busqué a tientas en la oscuridad pero tampoco te encontré. Aterricé en una nube. Tan lejos de casa, tan frío era todo ahí...

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